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domingo, 12 de marzo de 2017

Cumpleaños a ritmo camerunés

Está claro para los que conocen al autor de este blog que siempre intento investigar sobre la música que me rodea en mis viajes y Camerún, como toda África, da para mucho en ese campo. En Kribi se encuentra música en vivo por todos lados, los mejores restaurantes de la ciudad amenizan sus cenas con música en directo.
El grupo de la imagen es fácil encontrarlo por las calles de Kribi, ofreciendo una música que mezcla ritmos cameruneses, cubanos y jamaicanos. Mención a parte merecen sus instrumentos que a excepción de la guitarra están construidos por ellos mismos: Xilófonos de maderas de Camerún y cajas de resonancia de calabazas y afinación perfecta.




Así pues no me ha sido difícil contactar con mis "colegas músicos", siempre abiertos a la llegada de nuevos ritmos, y comenzar a cantar con ellos canciones conocidas como: "Bésame" "Quizás, quizás, quizás" o "Veinte años"El que un blanco participe en la fiesta suele convertirse en un atractivo más y lo normal es que a los clientes o clientas que les gusta coloquen en la frente, a modo de quien pega un sello, un billete de 500 o 1000 francos (1 o 2 euros al cambio). Si es una mujer la que canta, no hay duda de donde poner el billete (suelen llevar escotes generosos), con lo que al final de la noche, al menos las cervezas salen gratis.


La imagen es de una fiesta en la playa de "La Lobé" junto a las famosas cascadas del rio del mismo nombre... Y justo el 2 de marzo me pilló en Camerún mi cumpleaños y, ¿que mejor forma de celebrarlo que reuniendo a los "nuevos amigos" degustando el sabroso pescado a la brasa que ofrecen todos los restaurantes? Y musica, mucha música y regalos típicos de la tierra. Los chicos de la "cuadrilla" me han obsequiado con unas caretas que representan la unión de la pareja, (por cierto, aquí bastante inestable por no decir cambiante) y las chicas una camisa camerunesa; los voluntarios de la casa dos latas de pimientos del piquillo y una "cinta de la medida de la Virgen del Pilar"... 





...casualidades de la vida, mientras tomo una cerveza en un local cercano a la playa, aparece como un milagro los músicos tradicionales que antes comentaba. Son el grupo Mawanda que en su idioma quiere decir; "los amigos" que se unen a la fiesta con una ronda de cervezas. Entre trago y trago comentamos la posibilidad de grabar en ese momento una canción que a penas les suena: Quizás, quizás, quizás... ¡sigue la cerveza! La toco yo de nuevo con la guitarra... ¡siguen las cervezas!... Unas tímidas notas comienzan a surgir del xilófono, finalmente se convencen de que lo mejor será dejar plasmado nuestro ensayo y... surge ésto que muestro a continuación, tan vivo, tan espontáneo y tan bonito.






sábado, 11 de febrero de 2017

Sábado de lonja

No se debe pasar por Kribi sin hacer una visita a la "Lonja del pescado" de esta ciudad. Todos los sábados a las nueve arriban grupos de pescadores artesanos con sus típicas barcas de troncos y con sus capturas que, según comentan, cada vez también aquí, son mas escasas. Aún así llama la atención el aspecto tan saludable de la pesca que se muestra y el tamaño de las piezas. 


Otra cosa son las condiciones de manipulación del producto, por lo que se ve no parece que se apliquen las normas básicas del curso de manipulador de alimentos que se conoce en nuestra tierra, no hay mas que ver las fotos.




Sus capturas suelen ser: grandes barracudas, doradas, soles, capitanes, bars y carpes rougeEn un lateral de la lonja se encuentran varias mujeres ofreciendo las famosas gambas  
de la zona, "les crevettes"De hecho, el nombre de Camerún  
quiere decir "Tierra de camarones" se lo pusieron los primeros navegantes portugueses que llegaron a estas tierras por la abundancia de estos crustáceos.

  



                                


Cualquier particular puede comprar en la lonja. Un restaurante cercano te ofrece la posibilidad de asarlo en la barbacoa por 1500 francos CFA (3€). Si además sirvieran las cervezas frías como en España el cuadro seria perfecto pero, ¡no! con el calor que hace les da por tomarlas solo fresquitas y como dice mi compañero Iñaki las dos primeras no llegan al estomago, se quedan en las glándulas salivares. Es la observación de un traumatologo y mal que me pese, tengo que admitir que tiene razón. Opiniones como estas pueden abrir una interesante línea de investigación en la ciencia médica.


Mañana domingo nos recomiendan que no nos perdamos la misa de la catedral católica. Según parece, es un espectáculo de canto coral que como la lonja de pescado uno no puede perder cuando pasa por Kribi.... pero, eso sera motivo de otra entrada en el blog.

sábado, 28 de enero de 2017

Hay que comer para seguir trabajando…

Tras una semana en Kribi apenas le hemos tomado el pulso a la ciudad y al pequeño hospital d'Ebomé pero, tanto mi compañero Iñaki como yo, hemos terminado la semana "fatigués" observo como el montañero navarro sube la escalera de la casa a un "ritmo africano" y entiendo porqué Denís, el guarda, jardinero, cocinero etc. de la casa de voluntarios, observa tumbado desde un sillón la azada y el rastrillo que hay en la entrada del jardín sin una tentación de ponerlas en funcionamiento, siguen oxidadas por el tiempo y no se han movido en toda la semana, aquí el calor y la humedad son tan abundantes como los accidentes de moto. Ha llegado el día de ir al mercado de Kribi:



Ya en los setenta cuando viajaba por Centro Europa ganándome la vida con la farándula y el cante, tenía la costumbre de visitar el mercado del lugar donde estaba. Saber qué comen los locales y saber en qué condiciones lo comen da una idea mucho mas aproximada a la realidad que la que puede dar cualquier guía turística de la mejor editorial. Así pues, armado de mi escudero Denís que, como comentaba, hace las veces de guardés y cocinero de la casa, nos acercamos al mercado de Kribi. Un enjambre de personas y puestos pueblan la explanada ofreciendo los mas diversos productos. Un primer vistazo me hace intuir que la calidad de los productos es buena y en algún caso excepcional, otro tema es la presentación y la higiene, esta última, sencillamente, no existe. Tranquiliza saber que los productos serán cocinados y las frutas peladas. Las verduras y frutas se aprecian de muy buena calidad y éstas sí vienen directamente del productor, no han pasado por las cámaras, verduras como: tomates, patatas, pimientos, coliflor, repollo, y "ndolé", frutas recién recolectadas y de la máxima calidad como: plátanos, piña, naranjas, papaya o mango. La carne más consumida es el pollo por lo que la "pollería" merece mención especial:


Denís me invita a palpar la pechuga del pollo que vamos de condenar, aceptamos el precio y nos dirigimos a la "sala-matadero". Un muchacho preadolescente, junto a un caldero de agua hirviendo espera instrucciones y, de un certero corte de machete, hace rodar la cabeza del pollo y a continuación lo echa al caldero para facilitar la labor de desplume, en 10 minutos el ave ha quedado limpia de plumas y tripas, ¡lista para guisar!  




El pollo se entrega entero al cliente con patas y todo, visto lo cual, y conociendo el instrumental que puebla la cocina de la casa pido a mi acompañante comprar un buen cuchillo para poder cocinar y disfrutar de los productos de Camerún ya que durante mi estancia pienso poner mis conocimientos culinarios al servicio de los productos de Camerún. Me advierte que el presupuesto de compra de esta semana se esta acabando pero yo insisto: "yo lo pagaré y lo considero una donación a la casa".
Ya solo nos queda comprar las especias de la tierra que sin duda son abundantes, compramos pimientas de varios tipos. La compra de 500 francos CFA de unos pequeños pimientos picantes que aquí se conocen por "piman"  provoca la risas de las vendedoras y de Denís. Tras cocinar el primer plato con "piman"  puedo entender porque se reían. Con quinientos Francos de este pimiento/guindilla se pueden hacer todos los callos a la madrileña que se consumen en la Villa que les da nombre.
Mención a parte merece la Lonja del Embarcader de Kribi y eso será motivo de otra entrada...